La casa Vulcain no ha olvidado que la relojería es el resultado de innumerables tipos de habilidades artísticas y artesanales. Casi todos los años, una serie limitada de modelos con esferas esmaltadas enriquece la oferta de productos nuevos. Este tributo a los esmaltadores destaca aún más por el hecho de que Vulcain usa la técnica del esmaltado cloisonné (la más compleja) para sus esferas. El esmalte cloisonné permite una precisión extrema en el diseño y una calidad cromática excepcional. Su dificultad reside en la meticulosidad y la paciencia necesarias para ejecutar los diseños en finos alambres de oro, apenas más gruesos que un pelo, que perfilan el objeto y evitan que los colores se mezclen. Tras pegar estos tabiques o casillas sobre una chapa de oro, comienza la difícil tarea de soldar los alambres: el artesano coloca entonces el esmalte en cada celda con una pluma de oca. El esmaltador repite esta operación muchas veces para producir sombreados cromáticos de óptima calidad. Luego viene la fase de acabado de superficie en la que se usa una lima de diamante para alisar el esmalte, los alambres y la chapa de oro. Para alcanzar la calidad deseada, cada esfera requiere más de una semana de trabajo y al menos trece cocciones a unos 800°C.