Los relojes Vulcain soportan las condiciones más duras: en la década de 1930, los representantes de marketing de la marca de La Chaux-de-Fonds pusieron sus relojes en las muñecas de experimentados atletas. Aparte del fútbol, Vulcain se centró tanto en las alturas como en las profundidades. Para celebrar el 90º aniversario del Club de Alpinismo Italiano en 1954, un equipo de 14 escaladores transalpinos se puso como meta ser el primero en conquistar el K2, el mítico pico del Himalaya en la región montañosa del Karakórum, ubicada en la frontera de India, China y Pakistán. Liderados por el profesor de geología Ardito Desio, 700 porteadores transportaron más de trece toneladas de equipos al campamento base a una altitud de 5.000 metros, a los pies de esta increíble pirámide de roca y hielo. El 31 de julio de 1954, Uno Lacedelli y Achille Compagnoni, acompañados de sus Crickets, alcanzaron los 8.620 metros. Sólo el Everest es más alto. Uno de los alpinistas italianos más famosos, Walter Bonatti, también participó en esta expedición. Apenas tenías 24 años cuando pasó una noche a 8.000 metros sin oxígeno ni tienda. Algunos creían que era imposible sobrevivir así. Pero Bonatti, que paradójicamente era el encargado de transportar las bombonas de oxígeno al grupo, demostró lo contrario.