Vulcain ganó su título de nobleza a mediados del siglo XX. En 1947, la “Fabrique de Montres Vulcain” presentó el primer reloj de pulsera con una auténtica alarma. La idea de incorporar una alarma en el reloj no era del todo nueva. Sin embargo, ningún relojero había tenido éxito en crear un mecanismo de tamaño estándar capaz de reproducir un sonido lo suficientemente fuerte como para despertar a su propietario. Con este reto, Robert Ditisheim apeló al talento de los mejores relojeros e ingenieros. Tras cinco años de investigación y desarrollo, presentó el famoso calibre Cricket de cuerda, equipado con dos barriletes, uno para el mecanismo y otro para la alarma que emite un sonido estridente que recuerda al agudo chirrido de un grillo (de ahí su nombre).